Esta especie está tan bien adaptada al entorno urbano que ocasiona grandes desperfectos porque la corrosión provocada por las heces de este animal deteriora gravemente el patrimonio urbanístico y arquitectónico de la ciudad. Sin olvidarnos de las molestias que genera a los viandantes.
Los expertos llevan semanas trabajando en las actuaciones previas. El 14 de octubre se comenzó con la “fase de cebado”, consistente en alimentar a las aves con maíz durante una semana dentro de las jaulas. Una vez las palomas se acostumbraron a la presencia estos instrumentos, se procedió con la “fase de captura” pudiendo recoger un total de 196 ejemplares. Casi la totalidad del número de capturas pertenece a la paloma bravía ancestro de las palomas domésticas.